Tras el éxito de las series de “Alice in Cartoonland” (“Alicia en el país de los dibujos”), Disney creó en 1927 un nuevo personaje, Oswald, el conejo afortunado, protagonista de una producción completamente animada y sin actores humanos. La distribución le fue encomendada a Charles Mintz, marido y sucesor de Margaret Winkler, distribuidora neoyorquina que ya había trabajado con Walt Disney en las series de Alicia, y cuya empresa ya había contratado otras importantes producciones animadas de la época de los hermanos Fleischer (Koko the Clown, Koko el Payaso) o de Pat Sullivan (Félix the Cat, Félix el Gato). Todo ello apoyado por una de las Majors (los 5 principales estudios de la época dorada de Hollywood), la Universal de Carl Laemmle.
En realidad, éste no fue el primer cortometraje realizado de Oswald, ya que anteriormente Disney había hecho “Poor Papa”, película que no había satisfecho a la Universal, ya que buscaban un personaje parecido a Chaplin y Oswald era demasiado grande y débil. Por ello, Disney se vio obligado a cambiar su personaje y realizar un segundo cortometraje, al que tituló “Trolley Troubles” (“Un Vagón en Problemas”) y que fue estrenado el 5 de Septiembre de 1927.
Como animadores trabajaron varios nombres que a posteriori serían importantes en el mundo de la animación:
- Ub Iwerks, que crearía a Mickey Mouse.
- Hugh Harman, que junto a Rudolf Ising fundaría los estudios de animación de la Warner Bros. y la Metro-Goldwyn-Mayer.
- Les Clark, que sería uno de los “nueve ancianos” (grupo principal de animadores de la Disney durante sus años dorados en los ’30, ‘40 y ‘50)
- Friz Freleng, que sería responsable de Bugs Bunny en la Warner Bros.
- Hugh Harman, que junto a Rudolf Ising fundaría los estudios de animación de la Warner Bros. y la Metro-Goldwyn-Mayer.
- Les Clark, que sería uno de los “nueve ancianos” (grupo principal de animadores de la Disney durante sus años dorados en los ’30, ‘40 y ‘50)
- Friz Freleng, que sería responsable de Bugs Bunny en la Warner Bros.
Esto nos lleva a encontrar una de las máximas que Disney y su estudio defenderían a posteriori a la hora de expresar gags gráficos en sus películas: el “Plausible Impossible” (Lo imposible creíble). Desde sus inicios, Disney vio cómo a lo largo de la historia del hombre se han creado iconos, personajes o situaciones visuales debido a la posibilidad de ser construidos de forma lógica en nuestra cabeza. Es decir, cuando los griegos crean en su mitología al Centauro de esa forma (Cuerpo de caballo y tronco de humano) es porque el ser humano montado a caballo se asemeja a esa figura, por lo que parece lógico que una criatura compuesta por ambos sea así.
Pongamos un ejemplo más claro. Si tenemos una vaca con un cencerro en el cuello y una cola, el cerebro llega a recoger como lógico que al tirar de la cola, el cuello de encoja y el cencerro suene, ya que ambas partes están conectadas por la columna vertebral. Ése es el “Plausible Impossible”. A ésta y otras técnicas dedicaremos apartados individuales más extensos.
Pues bien, en el corto vemos varias acciones que responden a éste principio, como los movimientos del tren al circular volcado sobre un lado por tener sólo una parte de la vía, o que al saltar de una montaña a otra, el tren continúe por las vías sin daño alguno.
Otro de los aspectos técnicos que vemos nada más comenzar la película es la animación en ciclos tan utilizada a la hora de animar a un gran grupo de personas realizando diversas acciones. En esta ocasión son pequeños conejos y ratones poniendo a punto el tren y volando de un lado para otro, repitiéndose cada acción individual una y otra vez. Con esta técnica se consigue camuflar el movimiento general, simulando que varía contínuamente, pero se precisa variar el plano o que éste no tenga mucha duración, ya que el ojo del espectador acaba acostumbrándose y esto provoca aburrimiento. Esto último no ocurre en el corto, lo que produce que la secuencia inicial se haga un poco larga.
Ésta técnica sería muy utilizada por todos los estudios posteriormente. Un ejemplo en Disney sería la secuencia animada por Woolie Reitherman (uno de los “nueve ancianos”) en “Funny Little Bunnies” (1934), donde unos conejos llenan cestas con huevos de pascua.

Otros efectos utilizados son:
- el uso del horizonte continuo, ya que el tren visto de frente o desde atrás siempre está cruzando el horizonte, lo que da mayor sensación de perspectiva y velocidad;
- el movimiento del agua al caer en ella el tren, que se asemeja bastante a la realidad pese a no contar con los medios de análisis de la realidad de los que dispondrían en los años 30 los estudios de animación para la simulación de efectos;
- las primeras incursiones en el squash y el stretch (aplastar y estirar), dos de los principios de la animación que ayudan a que el movimiento del vagón sea más fluido.
- el movimiento del agua al caer en ella el tren, que se asemeja bastante a la realidad pese a no contar con los medios de análisis de la realidad de los que dispondrían en los años 30 los estudios de animación para la simulación de efectos;
- las primeras incursiones en el squash y el stretch (aplastar y estirar), dos de los principios de la animación que ayudan a que el movimiento del vagón sea más fluido.
Por último, hay que recordar que al haberse realizado en 1927, el corto original era en blanco y negro y mudo, aunque fue reestrenado el 23 de Noviembre de 1931 con música y efectos incorporados. La edición que me ha servido para el análisis es la del DVD de Tesoros Disney sobre Oswald, donde la música ha sido reescrita por el compositor Robert Israel, famoso sobre todo por sus trabajos musicales en el cine mudo.
En definitiva, una película entretenida que nos hace ver cómo desde un principio la animación ha buscado el camino de narrar historias que serían prácticamente imposibles de realizar en acción real, y que además sirve de presentación, no lo olvidemos, de Oswald, el que puede ser considerado hermano mayor de Mickey Mouse.
